BUSCADOR ESCÉPTICO: rastrea los mejores sitios escépticos del calentamiento global antropogénico

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Hasta los convencidos del CO2 protestan por el alarmismo

Un nuevo artículo de Plazaeme de Plaza Moyua da en el clavo sostenible:


Esto del Premio Ruiz de Elvira al Asno Sostenible [-->] le da una nueva perspectiva a la discusión del clima. Incluso a tu propia forma de pensar.


Al principio se trató de algo casi instintivo. ¿Se puede permitir tal enguarramiento del espacio (de debate) público? Y cuando te tropiezas con el vídeo de Esutoquio Molina [-->] diciendo majaderías, y llamando “fachas” a los que se limitan a señalar las inconsitencias del IPCC, es cuando decides que hay que hacer algo para pararlo. Un premio al más asno, lo que sea.


Después, cuando ya lo has racionalizado y digerido un poco, lo que ves es que estos cenutrios también son un incordio para los que piensan, peregrinamente, que el CO2 es un problema y que hay que disminuirlo. Es obvio: la exageración y la patada en la espinilla pueden dar impulso al movimiento en un principio, pero a la larga sólo le puede hacer perder credibilidad. Y cuando no te crees algunas de las cosas que dicen, acabas no creyendo nada, diagan lo que digan.


Dibujo por cartoonsbyjosh.com



Esa es la protesta del profesor Hans Von Storch, climatólogo del Instituto Meteorológico de la Univesidad de Hamburg, y director Instituto de Investigación Costera del Centro de Investigación  GKSS de Geestchacht. En la última entrada en su blog [-->] pregunta a los participantes, entre los que suele haber científicos de ciencias sociales:
“50 millones de refugiados medioambientales para el final de la década, avisa la ONU.
  • Urge a los estados a prepararse para las víctimas del cambio climático.
  • Los desastres naturales desplazan a más gente que las guerras. 
Ver el artículo del Guardian, 12. October 2005. 
Pregunta: ¿Es esto un reportaje fiable, o solo un artículo que tunea una afirmación razonable de  Janos Bogardi, director del Institute for Environment and Human Security en la Universidad de naciones Unidas en  Bonn? ¿Hay ahora decenas de millones de refugiados medioambientales?

Lo explica más en uno de los comentarios:

Lo que pregunto es si el artículo es fiable, ¿informa verazmente sobre lo que dijeron los científicos?, no sobre si los científicos dijeron “la verdad”. Es completamente posible que el periodista añadiera “picante” a la historia para hacerla más interesante. También me gustaría saber si otros científicos o periodistas objetaron a estas afirmaciones cuando fueron hechas en 2005.

Y la conclusión de Von Storch, también en otro comentario:

De lo que leo, parece que la historia es genuina. Y si es así, representa un caso claro de alarmismo, de exagerar un efecto adverso del cambio climático inducido por el hombre. Observad que no habla de un caso de degradación medioambiental general, sino específicamente – según cita el Guardian – “subida del nivel del mar, desertificación, y disminución de los recursos de agua potable” 
La detección de estos casos de exageración  no implica que otros hallazgos sobre el cambio climático antropogénico sean falsos; tampoco que el cambio climático antropogénico no sea un asunto serio.
Sin embargo, estos casos prueban que  la exageración y el alarmismo existencomo práctica social. Esto está ayudando a trivializar la seriedad del cambio climático atropogénico, y los apologistas de estas exageraciones están ayudando objetivamente a las tesis presentadas por los escépticos.

Que el profesor Von Storch tiene razón es inobjetable. La gran pregunta es si convendría invitarle al patronato de los Premios Ruiz de Elvira. Tal vez a través de Eduardo Zorita. (Es broma).
PM

Del Alarmismo y la Sostenibilidad, el Planeta y la Ciénaga


Hace ya unos días que se nos presentó un terrible dilema: ¿son los premios RdeE sostenibles o insostenibles? A petición de los hiperactivos directores ejecutivos de La Fundación me propongo un derroche de disquisiciones para salir de tamaño pantanal.


Una vez aclarado que el empleo del término sostenible por nuestra parte obedecía a un saludable afán de mofa por su uso indiscriminado en todos los sectores y a todos los niveles, algunos no pudimos menos que meditar un poco. No es lo mismo un premio sostenible al alarmismo que un premio al alarmismo sostenible; esto es de cajón. Indudablemente los premios RdeE son sostenibles pues, a pesar de cierta indefinición coyuntural en su periodicidad y otros detalles irrelevantes, parece existir la voluntad unánime de que perduren más allá de esta imparable y especial primera edición.
Pero, ¿es sostenible el alarmismo? He aquí el meollo de la cuestión, la razón de ser del premio y lo que probablemente complique en extremo las futuras deliberaciones del jurado. ¿Qué es lo que premiamos?. Inicialmente los premios fueron concebidos para elogiar a la organización, institución, empresa o individuo que mejor hubiera colaborado en el solemne dislate de la Hora del Planeta para convertirse, sin solución de continuidad, en el premio al eco-asno del año y a la exageración más carcajeante y, finalmente y con perdón de los asnos, tal y como figura en el blog (no sabemos por cuánto tiempo)... bueno, ya lo han cambiado, disculpen ustedes (estamos de obras).

En un alarde de honestidad, Bastiat planteó a Luis I. Gómez una tremenda cuestión: no estaba de acuerdo con la denominación del premio pues, basándose todo alarmismo en una mentira, toda mentira era insostenible etc, etc. Hmm... no estoy de acuerdo. Quizá la base del alarmismo pudiera ser cierta, siendo las mentiras accesorias por tergiversación, exageración u omisión muy difíciles de valorar e incluso más importantes que la inexactitud de fondo. No voy a seguir por ahí.

Tampoco seré tan insensible como para recurrir al informe Brundtland (1987) en la resolución expeditiva de este galimatías. Nuestro admirado Orel en Valdeperrillos ya se tomó este trabajo: “Con lo fácil que es ir dosificando noticias acojonadoras para que no quede un solo día sin una buena dosis de acojone.” Por aquellas fechas a todos nos parecía estupendo lo que era el desarrollo sostenible y las enconadas discusiones se limitaban a si debía decirse sostenible o sustentable. Hoy, lo sostenible se ha salido de madre hasta no tener sentido alguno, y tan sostenible (o insostenible) puede ser una mentira como la trigonometría, una camella o una boda.

En este orden de cosas, el equipo de los premios RdeE se reserva el derecho de utilizar el término sostenible como mejor le plazca y declara que, aun sin estar sometido a la tiranía de las ventas ambientalmente amigables de producto o servicio alguno, lo utilizará tan mal como el que peor lo haga. En definitiva, de eso se trata precisamente.

¿Soy insostenible? ¡Pues tú más!
C.S.